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Sekundarios Al Frente

Revista El Pogo

La Dictadura y La Noche de los Lapices

La Dictadura y La Noche de los Lapices

El 24 de Marzo de 1976 se produjo en la Argentina el último golpe militar de la historia.
  Tenemos que entender que este golpe no se produjo porque sí, sino que vino a hacer desaparecer, a matar un proyecto de país y a imponer a sangre, miedo y fuego otro.
    Hace 30 años que venimos sufriendo el país que impusieron los militares. Es ese país donde hay muchos argentinos muy pobres, y hay pocos argentinos muy ricos, es ese país donde la salud, la educación, la vivienda y el trabajo digno es sólo para unos pocos “privilegiados”, mientras que el resto, una gran mayoría, esta excluido.   Para implantar ese modelo de país, tuvieron  que amenazar, poner miedo, secuestrar,  torturar, matar a miles personas...que no querían esa Argentina, entre ellas muchos pibes de los colegios...como nosotros.
   El otro modelo, ese que los militares exterminaron, es  lo contrario al anterior.
   Los 30.000 desaarecidos  no murieron porque si. Murieron porque , luchaban por un país sin hambre, sin pobreza. Un país en el que tengamos una educación que nos sirva para el futuro, donde nuestros viejos tengan un laburo digno, un país donde no haya muchas personas con tan poco, y  pocas personas con muchísimo.
   Todavía existen muchas personas que siguen queriendo la Argentina de los militares. Y no hace falta buscarlos mucho, durante 10 años Menem se encargo de hacer la Argentina que los militares querían. Hoy, Romero en Salta sigue haciendo lo       mismo...teniendo a mas de 600.000 salteños pobres, haciendo autopistas de 85 millones, haciendo que sus ministros cobren $8.000, mientras que los  docentes no llegan a $cobrar $1.000., etc.

 Nosotros tenemos que luchar por el país de los 30.000 desaparecidos, por el país de los pibes que murieron en “La Noche de los Lapices” ,por la Argentina de Evita, del Che Guevara. Tenemos que luchar por ese país donde todos seamos iguales, sin importar donde nacimos, ni de donde venimos, por una Argentina donde no haya  diferencia entre ricos y pobres , entre hombres y mujeres... Por Una Argentina Para Todos y Para Todas.    
   Así como tenemos que construir ese país por el que ellos soñaron y lucharon, también tenemos que recordarlos...
   El 16 de Setiembre de 1976 la policía secuestro a 7 estudiantes secundarios de La Plata, que nuca volvieron a sus casas.
   Estuvieron presos en el Pozo de Banfield (centro clandestino de detención) sufrieron torturas, hambre y mucho dolor, y aun sus cuerpos están desaparecidos..
   Para recordarlos a ellos y a su lucha, decidimos organizar un par de actividades al cumplirse 30 años de su desaparición.
   El Martes 19 vimos la película “La Noche de los Lapices”, con pibes de distintos colegios, y después escuchamos una charla sobre “Juventud de los 70 y Dictadura Militar” por  Nora Leonard y Daniel Avalos.
  El 20 de Setiembre hicimos un recital en el Anfiteatro del Parque San Martín, para recordarlos como ellos querían, con alegría.
  Ahí recolectamos alimentamos que después llevamos al merendero del Barrio donde vamos los Sábados, a llevar nuestra solidaridad y la de todos los jóvenes a los qué más la necesitan,

Vamos por los Centros

Vamos por los Centros

   Un centro de estudiantes es un lugar desde donde los estudiantes elegidos por los mismos estudiantes representan las iniciativas, opiniones, necesidades, etc. de todos. Es decir que los estudiantes, por medio de elecciones podemos elegir a nuestros representantes ante las autoridades del colegio, esto quiere decir que deberán llevar la voz ante los directivos, docentes, otras instituciones, etc. defendiendo así nuestros derechos e intereses.

Esto significa que va a haber un lugar donde vamos a poder elegir a quienes hagan escuchar nuestra voz, de manera democrática, un lugar donde podamos expresar nuestras iniciativas, reclamos, opiniones, etc. a las autoridades que nos van a tener que escuchar(cosa que no hacen seguido) porque no es la opinión de un solo estudiante, es la de todos.

Los estudiantes tienen derecho a tener centros en el los colegios, tener voz, porque también somos parte de la comunidad educativa y tenemos que tener participación en lo que tenga que ver con el colegio. Este es un derecho que no quieren que tengamos, que desde la época de la dictadura no tenemos, porque los centros de estudiantes son un lugar en donde estamos todos organizados, todos representados  y eso les asusta, porque no quieren dejaron participar ni escuchar nuestra voz.

Estos que no quieren dejarnos participar ni opinar son aquellos que solo hacen continuar en democracia lo que comenzó la dictadura, y continuo en los `90 con Menem y continua hoy con Romero. Un modelo en el que todos estemos calladitos, con la cabeza gacha, con miedo a participar y obedeciendo sin discutir lo que dicen profesores y directivos. Lo que se tienen que dar cuenta es que esa época se acabo.

Tenemos que organizarnos y participar porque unidos podemos hacer muchas cosas. Como lo hicieron a lo largo de la historia muchos pibes en nuestro país. Como lo hicieron en los `70 consiguiendo el boleto estudiantil secundario, sacar la represión de los colegios, sacar los uniformes boludos, y muchas otras cosas.

Pero mas allá de eso los centros de estudiantes llevan a que en los colegios allá una democracia real, en donde las opiniones de todos los que seamos parte del colegio sean representadas.

Porque luchar por los centros, es luchar por la democracia que en los colegios casi no existe, es luchar por un país justo, donde todos seamos iguales y tengamos los mismo derechos, a donde a todos se nos escuche por igual. Es seguir levantando las banderas de aquellos pibes que como nosotros, lucharon contra la intolerancia y el autoritarismo, Por la democracia, por la justicia y por la libertad.

Por eso nos tenemos que unirnos todos, para obligar a esos que no nos quieren escuchar a que nos escuchen y respeten nuestros derechos.

Cromagnon

Cromagñon
Cromagñon es algo que a todos nos toco, a algunos mas a otros menos pero a todos nos toco, nosotros al igual que los familiares, sobrevivientes, y el pueblo argentino en su conjunto queremos que se haga justicia, que se castigue a los responsables, desde los bomberos e inspectores municipales por la falta de control, a  Chaban x habilitar el lugar mediante coimas a los funcionarios e inspectores para que omitan que habían visto los paneles acústicos inflamables; x ordenar cerrar las salidas de emergencia con alambres para que no se le “colaran” los pibes al recital en vez de contratar más personal para custodiarlas; y además x hacer ingresar a tres veces más personas que las autorizadas.
Ahora se intenta culpar también los pibes: prometen un identikit de quien prendió la bengala, en un intento de transformar a las víctimas en victimarios. Pero para juzgar a la juventud, a nuestras conductas actuales, tienen que tener en cuenta qué hicieron x nosotros. Somos “los hijos de los noventa”, aquellos años donde toda lucha colectiva era desvalorizada y derrotada, y donde la salida individual era la opción que el modelo difundía a los cuatro vientos desde lo medios de comunicación.
Somos los jóvenes quienes vimos derrotados a nuestros padres en el sueño de una vida digna en un país digno, porque fueron expulsados del trabajo o trabajaban bajo la explotación. En una sociedad que no respeta y protege a su juventud es muy probable que nosotros desafiemos sus reglas. Los políticos que hoy nos critican, son los que de la mano de Menem vendieron nuestro futuro...
Pero en todas estas tragedias existe lugar para la esperanza, y ella reside en primer lugar en aquellos pibes y pibas que, arriesgando su vida, entraban y salían del boliche en llamas para salvar a sus amigos y compañeros. Algunos de esos pibes incluso murieron en esa heroica tarea. En segundo lugar en que son muchos ahora los que exigen por que se haga justicia y para que las cosas cambien de una vez por todas. En ellos y en toda la juventud es donde sigue germinando la esperanza de construir una argentina para todos.

Como hicieron muchos debemos ahora trasformar el dolor tanto en lucha por el castigo de los responsables como en reflexión y acción creadora de un nuevo proyecto colectivo de país, opuesto al individualista y genocida del modelo de los Menem, Duhalde y de los De la Rua.
Para ello debemos ser también inflexibles con nosotros mismos, pues como hijos de esta sociedad, muchos de esos “valores” individualistas y egoístas han anidado en nosotros. Sólo el trabajo colectivo y la lucha por otra Argentina nos ayudará a superarlos. Ese es el mejor homenaje que les debemos a los pibes de cromagñon. Depende de nosotros.

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pintada en la pared del teatro del huerto